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19/2/10

Quién sabe...

Siempre había pensado que encontraba el amor quién daba con la persona que era capaz de quererte como tú querías que te quisiera. Ahora, supongo que tras el paso de algunos años, soy capaz de ir más allá del trabalenguas del verbo querer. Ahora creo firmemente en que quién realmente quiere es esa persona capaz de dejar de pensar en una misma para pensar en otra (a veces, incluso, en más de una…).

El tiempo pasa y las personas cambian, maduran, se transforman en lo que realmente han de ser o, en su defecto, en lo que la vida ha querido convertirlas.

Y quizás precisamente por eso esté yo ahora mismo aquí, aporreando las teclas del portátil mientras me como un bombón (cuando jamás me ha gustado el chocolate) de esos de caja roja (que atenta total y absolutamente contra mis principios de ateísmo hacia San Valentín) y mirando de reojo un pequeño oso de peluche azul celeste (siempre me ha horrorizado que me regalen peluches –sean del color que sean- pero como ahora los recibo de manera indirecta, la cosa cambia y cambia mucho…). Así que, quizás también, salga esta tarde y me pare justo delante de la primera floristería que encuentre, acerque la nariz a un manojo de flores y no estornude (e incluso me guste). Quién sabe…

28/5/09

T de TRI

Érase una vez que se era la historia de un grupo de hombres que, no viniendo del triásico, formaban la mejor de las tribus. Con el más joven y mejor de los tripulantes a la cabeza y sin triunfalismos ni triquiñuelas, han triturado a todo contrincante que se les ha puesto delante.
En su campo no hay trigo que pagar como tributo, pero sí asientos para poder observarles cómodamente desde la tribuna.
No son una tríada, son bastantes más. Tampoco hacen trial, pero hoy por hoy no hay quién triangule mejor que ellos, a pesar de ser los reyes del esférico y no del triángulo.
De insuperables tríceps, no gastan tricornio, jamás se esconden tras las trincheras y atacan sin tridente.
Forman, todos y cada uno de ellos, un equipo trigueño que no llevando trilita en las botas, trilla al adversario (que está que trina). Y es que… ¡no hay quién los trinque!
Lo que este año han hecho, ha sido la trilogía trifásica: primero Copa, luego Liga y después Champions.
Carentes de la tristeza del juego trivial, no viajan en trineo, sino con el TRIPLETE bajo el brazo y, de ellos, se han escrito, se escriben y se escribirán un sinfín de trípticos. Son, los triunfadores del trilítero FCB.

Imagen de Marca.

31/3/09

Operación Grillo

Hay noches en las que el aburrimiento parece ser la única sentencia posible del juez del tiempo, noches en las que ni siquiera la caja tonta tiene la más mínima intención de entretenerte. Normalmente, yo sufro alguna de esas noches las semanas en que mi chico tiene turno de mañana en el curro y, por lo tanto, se va prontito a dormir (aunque también es cierto que, por otra parte compensa, porque lo tengo para mí toda la tarde los días en que no doy clase…), pero ese no es el tema…

Precisamente anoche parecía ser una de ellas. De hecho lo estaba siendo hasta que se me ocurrió abrir el Messenger (hay noches en las que no está nadie conectado y noches en las que un monigote de color verde te da paso para poder entablar conversación con algunos de tus amigos). La cosa empezó normalita y con un par de charlas distendidas, luego se animó un poco más con la aparición estelar de un buen amigo con el que ya hacía tiempo que no hablaba y, por último, se unió otro buen amigo más.

Y así discurría mi noche, entre parpadeos de color naranja que anunciaban una nueva frase de cada una de las personas con las que hablaba, hasta que, de pronto, la luz proveniente de la lámpara que tengo a la derecha de mi escritorio proyectó la sombra de lo que parecía ser la pata de algún bicho. Lo primero que pensé fue que se trataba de una araña (o más bien arañón), así que no me lo tuve que pensar dos veces para subir los pies a la silla en la que estaba sentada.

Escasos segundos después supe que se trataba de un grillo (que siempre es preferible a una araña pero que a mí me sigue dando mucho repeluco) que comenzó a caminar a mi alrededor, a pararse y frotar sus patas emitiendo ese sonido que les caracteriza, etc. No parecía tener intención de irse y a mí cada vez me estaba dando más grima, con lo cual estaba más pendiente de la ubicación y movimientos del grillo que de lo que me decían mis amigos. Así que, dado que estaba tardando más de lo normal en responderles, opté por hablarles de mi pequeño visitante. Y fue precisamente en ese momento cuando empezó lo verdaderamente divertido de la noche y, también, la que hemos decidido denominar como “Operación Grillo” (la cual nunca habría podido haber llevado a cabo sin mis amigos. Uno de ellos me pidió que la documentase para subirla al blog y eso haré en este post…)

Punto 1: reacciones dignas de mencionar de mis amigos tras decirles que tenía un grillo en la habitación.

L: Pero… ¿un grillo de verdad o de peluche? (no sé yo cómo iba a llegar hasta mi estudio un grillo de peluche, la verdad… Pero supondremos que esa pregunta es fruto de que ya era tarde y que el cambio de hora del domingo continúa pasando factura)

C: ¿Un grillo de los del cri cri? (Esto… ¿cuántas especies más conocerá? Luego trató de arreglarlo diciéndome que la especie del cri cri era criminalmente pecrilosa, que no peligrosa, ojo…)

A: ¿qué brilla? (mmmm… vale sí, las luciérnagas son otra cosa)

Punto 2: tras decirles que yo no podía dormirme sabiendo que un grillo pululaba por la habitación, sus respuestas fueron písalo o cógelo y échalo fuera, algo que yo no estaba dispuesta a hacer por dos claros motivos. El primero es que, como ya he dicho, los grillos me dan repeluco y ni de coña estaba dispuesta a cogerlo y el segundo consiste en que mi madre siempre ha dicho que da mala suerte matar a un grillo o echarlo si entra en casa, que hay que dejar que se marche sólo…

Punto 3: comienza la “Operación Grillo”

A2: ponle un vaso encima (buena idea. Y de ahí no podría salir y yo dormiría tranquila, pero… para eso tendría que acercar mi mano demasiado al bicho, así que descartado…)

C: ¿no tienes cerca un vaso o un cubilete? (más de lo mismo que en la opción anterior)

L: da pisotones a su lado y lo vas dirigiendo hacia la salida (claro… y cuando lleguemos al escalón le enseño a dar volteretas…)

A: abre la puerta y déjale a su aire, que igual se va sólo (sí, y pongo un letrero de neón que diga “puerta abierta, pasen a robar”)




Aparto mis ojos de la pantalla del ordenador y sigo mirando al bichejo y, al mismo tiempo, mis ojos buscan por la habitación algo con lo que poder atraparlo.













Doy con ello y lo atrapo con la tapa de una caja de CDs.













Y una vez que el grillo está capturado, coloco un folio debajo para, llegado el momento, poder sacarlo fácilmente del estudio.







Punto 4: y a partir de ahí, el descojone padre…

C: no se esperaba el grillo cri cri un ataque coordinado basado en el uso de la tecnología punta del MSN y del CD.

A: pues ahora nada de dormir, habrá que hacer turnos de vigilancia

C: igual mandó un S.O.S. a grillilandia antes de ser capturado

L: ¿y si cava un túnel para salir?

C: María, quién sabe, igual hemos salvado al mundo y has capturado al primer grillo extraterrestre.

C: de las cosas más sencillas nacen los héroes.

Quizás así contado no tenga mucha gracia (puede que ninguna, ya se sabe que no es lo mismo que tú vivas algo o que otro te lo cuente), pero en el momento nosotros nos partimos (yo desde luego y los demás eso dicen…).

Así que nada, inmortalizado queda. Pongo sólo las iniciales de los protagonistas a no ser que me indiquen lo contrario (el grillo se fastidia, no pienso ponerle el cartelito negro delante de los ojos para que no lo conozcan. Que no hubiera entrado en mi casa sin permiso…) y vuelvo a darle las gracias a C., experto estratega y Alto Mando del ejército encargado de llevar a cabo esta operación, porque sin su colaboración habría sido imposible capturar al enemigo…

19/3/09

123, responda otra vez (yo verifico y soy una inepta, usted espera y es una maleducada)

Soy usuaria de Vodafone desde hace casi una década. Al principio (con tarjeta prepago) recargaba mi móvil con bastante asiduidad y creo que nunca he estado más de dos días seguidos con el saldo de mi tarjeta a cero, después (al pasarme a contrato) no ha habido ni un solo mes en que no haya pagado rigurosamente mi factura. Y total… ¿para qué?

Para que una vez nos tangaran 21€ al añadir un nuevo número al Plan Familiar (cuando era un servicio gratuito) o para tener que llamar un sinfín de veces hasta que, por fin, conseguí que me cambiasen la dirección dónde he de recibir mis facturas cuando me mudé.

Lo cierto es que, más tarde o más temprano (con más o menos desesperación, llamadas o visitas a distribuidores oficiales de Vodafone) al final siempre he conseguido solucionar todos y cada uno de los problemas que me han ido surgiendo. Y, por otro lado, si continúo utilizando este operador de telefonía móvil y no otro (de la competencia que cada mes me llaman para ofrecerme una oferta estupenda si me cambio) es porque me conviene por una serie de motivos y circunstancias que no vienen al caso.

Pero con lo que ya no puedo más es con la incompetencia de las responsables de Atención al cliente (123). No sé porque será, pero siempre tengo que llamar más de dos o tres veces por un mismo motivo, porque a la primera nunca doy con alguien con un mínimo de luces al otro lado del teléfono. La última vez ha sido esta tarde:

-Vodafone, buenas tardes. Mi nombre es (uno que ya no recuerdo), ¿en qué puedo ayudarle?

-Hola, buenas tardes. Verás, es que tengo una Blackberry Storm y quería que me informases acerca de las tarifas que hay para poder tener acceso a Internet desde ella…

-Ahá. Le paso con el responsable correspondiente, no cuelgue por favor…

(Musiquita y un par de minutos de espera)

- Vodafone, buenas tardes. Mi nombre es (otro que tampoco recuerdo), ¿en qué puedo ayudarle?

-Hola, buenas tardes. Verás, es que tengo una Blackberry Storm y quería que me informases acerca de las tarifas que hay para poder tener acceso a Internet desde ella…

-Así que… su duda es acerca de acceso a Internet desde el móvil y no desde el ordenador, ¿no es así?

-Sí.

-Pues le han pasado mal. Ahora mismo le paso con un responsable, manténgase a la espera y no cuelgue, por favor…

(Otra vez musiquita y unos ocho minutos de espera)

- Vodafone, buenas tardes. Mi nombre es (no, este tampoco lo recuerdo), ¿en qué puedo ayudarle?

-Hola, buenas tardes. Verás, es que tengo una Blackberry Storm y quería que me informases acerca de las tarifas que hay para poder tener acceso a Internet desde ella…

-¿Su número es el xxx-xxx-xxx?

-Sí, ese es. (Aunque, en realidad, tenía ganas de decirle: no, es otro, el que estoy usando ahora para llamarte es de un móvil que robé esta mañana. ¿Si no llamas desde tu número, desde qué número vas a llamar? ¿Desde el de la vecina? En fin…)

-Manténgase a la espera mientras verifico la información…

(Musiquita y más minutos de espera. Además, he de decir que mientras esperaba los 8 minutos anteriores, accedí con el pc a la web de Vodafone y tenía delante de mí las tarifas de acceso a Internet de mi Blackberry)

-Bien, disculpe por la espera. Le informo de que existen dos tipos de tarifas: una de 12€ que blablabla (abrevio para no hacer este post eterno) y otra de 6€ que blablabla…

-Me dices que con la de 6€ tengo 100 accesos a Internet, pero… ¿dentro de Vodafone Live o de libre navegación?

-No, no… podría navegar tanto dentro como fuera de Vodafone Live, cuentas de correo…

-Ah, estupendo, pues esa es la que quiero.

-Bien, manténgase a la espera mientras verifico la información…

(Más musiquita y más minutos de espera. Y cuando vuelve a hablarme es para decirme que se ha equivocado, que las tarifas que me dijo eran para móviles, no para Blackberry. Se disculpa, me vuelve a decir que me mantenga a la espera mientras verifica la información y yo sigo esperando. Me habla de nuevo (una vez que yo ya me había informado y requeteinformado en la web) y me dice que hay dos tarifas, una de 60€ y otra de 25€. Le digo que mientras esperaba he estado consultando su web y que en ella no dice eso (y le leo lo que pone). Me manda volver a esperar y ella… ¿lo adivináis? Sí… vuelve a verificar la información. Vuelve a hablarme y me pregunta que dónde he visto yo que ponga eso. Le leo la URL completa (con la esperanza de que la teclee y lo vea por sí misma) y me vuelve a dejar en espera…)

-Disculpe por la espera…

-Ahá… (Con voz de resignación y claro principio de “estoy empezando a perder la paciencia”)

-Lo cierto es que no puedo verificar lo que usted me dice. ¿Podría decirme cómo accedió a esa información?

-Ya te lo dije, en la web de Vodafone. Le digo la dirección completa... (vuelvo a decírsela pero ella sigue sin teclearla).

-Es que a mí no me aparecen las tarifas que usted me comenta…

-¿Pero tú has entrado en la dirección que yo te digo? (aquí ya aumenta mi tono de voz…)

-No, pero…

-Pues entra dónde yo te digo. (Y vuelvo a decirle, muy despacito y letra por letra, la URL completa. Y recobro la tranquilidad porque esta vez sí que la escucho teclear a medida que voy hablando…)

-Disculpe, pero yo aquí no veo que ponga lo que usted me dice…

(En este preciso momento, pierdo totalmente la paciencia y los papeles)

-¿Entonces yo qué estoy, loca? ¿Me invento las cosas?

-Yo no digo que usted esté loca ni que se invente las cosas, pero es que aquí no pone eso… y por favor le pido que me hable con respeto porque yo a usted le estoy hablando con respeto…

-Yo le hablo con respeto a una persona que cobra por un trabajo que sabe hacer, no a alguien que no se entera de nada…

-Le repito que me hable con respeto y que aquí no pone nada de lo que usted dice…

-Esta tía es tonta perdida… (Digo mientras miro a mi chico que estaba a mi lado oyendo la conversación y descojonándose de risa…)

-Usted es una maleducada que me está faltando al respeto…

-Y tú eres una inepta…

-Yo a usted no le permito que me falte al respeto.

(Pi piii piiiii. Me cuelga.)

Yo tengo educación hasta que me la hacen perder, eso por un lado, por el otro… aquí os dejo la URL que tantas veces le leí así como una captura de pantalla de la información en cuestión:


Creo que su ineptitud queda patente y, con ella, el motivo por el cual yo perdí la paciencia. Y dicho queda, porque a mí me sirve de desahogo y, también, quizás sirva para algo o alguien más. Y mañana me iré a un distribuidor oficial de Vodafone, porque al menos en el que queda más cerca de mi casa siempre saben solucionarme todas y cada una de mis dudas, problemas, preguntas o peticiones.

28/1/09

Contrato...

Este es un acuerdo entre la señorita _____ maestra y el Consejo de Educación de la Escuela _____ por el cual la señorita _____ acuerda impartir clases durante un periodo de ocho meses a partir del _____ de Septiembre de _____ El consejo de Educación acuerda pagar a la señorita _____ la cantidad de _____ mensuales.

La señorita _____ acuerda:

1.- No casarse. Este contrato queda automáticamente anulado y sin efecto si la maestra se casa.

2.- No andar en compañía de hombres.

3.- Estar en su casa entre las _____:00 de la tarde y las 6:00 de la mañana, a menos que sea atender en función escolar.

4.- No pasearse por las heladerías del centro de la ciudad.

5.- No abandonar la ciudad bajo ningún concepto sin permiso del presidente del Consejo de Delegados.

6.- No fumar cigarrillos. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encontrara a la maestra fumando.

7.- No beber cerveza, vino ni whisky. Este contrato quedará automáticamente anulado y sin efecto si se encuentra a la maestra bebiendo cerveza, vino o whisky.

8.- No viajar en coche o automóvil con ningún hombre excepto su hermano o padre.

9.- No vestir ropas de colores brillantes.

10.- No teñirse el pelo.

11.- Usar al menos dos enaguas.

12.- No usar vestidos que queden a más de cinco centímetros por encima de los tobillos.

13.- Mantener limpia el aula.

a) Barrer el suelo al menos una vez al día.

b) Fregar el suelo del aula al menos una vez por semana con agua caliente.

c) Limpiar la pizarra al menos una vez al día.

d) Encender el fuego a las 7:00 de modo que la habitación esté caliente a las 8:00, cuando lleguen los niños.

14.- No usar polvos faciales, no maquillarse ni pintarse los labios.




*(Contrato de 1923 para profesoras en Estados Unidos de América)




¿Cómo os quedáis después de leer esto? Está más que claro que es un tema sobre el que podría hablar largo y tendido, pero también considero que mis palabras, aquí, sobran y que me interesa bastante más saber lo que pensáis vosotros.

Lo que sí diré es que, sin pararme a contarlos, alrededor de diez de estos puntos me incapacitarían como maestra o me impedirían serlo. Por otro lado, las cosas han cambiado mucho (y muchos años han pasado desde que se redactó este contrato). A día de hoy, el matrimonio es una elección; se nos está permitido tener amigos; no tenemos toque de queda en base a la profesión que hemos escogido; las heladerías ya no son centros de perversión; podemos viajar, incluso más allá de las fronteras de nuestro Continente, si así se nos antoja; la Ley Anti-tabaco afecta a todos y todas por igual; en cuanto al vino, la cerveza y el whisky... en ese sentido habría tenido suerte porque yo acostumbro a beber agua, pepsi y, en ocasiones, malibú con piña; podemos coger un taxi, el metro o un autobús, aunque no lo conduzca nuestro padre o nuestro hermano; en lo referido a la ropa de colores brillantes... imagino que en 1923 sólo se fabricaba para Drag queens pero las maestras se empeñaban en utilizarla; siempre he pensado que modificar el color del pelo con tintes es síntoma de posesión demoníaca (y por eso llevo mechas...); lo de las enaguas... bueno, hoy día creo que bastaría con dos pares de leggings; de la limpieza del aula se encarga el personal de mantenimiento y limpieza del Centro Escolar (pero este punto sería "el de menos...") y, por último, lo del maquillaje vuelve a ser, como decía antes, un intento de las maestras de los años 20 por iniciarse en el mundo de las Drag queens.