Todavía recuerdo a la que fue mi profesora de Pedagogía musical hablando de la importancia de la Música en nuestras vidas y, dentro de ésta, de la importancia del ritmo musical.
Decía que el ritmo es la base de la música, lo que la acota y define. Lo que, en definitiva, la convierte en lo que es y que hace que tenga una forma y unas características determinadas y no otras. Además, continuaba diciendo que el ritmo (así como la música) nos rodea y está presente en todas partes: en nuestra vida diaria, en la naturaleza, en el transcurso del tiempo, en nuestra respiración, en la lluvia, etc.
Y no es hasta ahora en que realmente la comprendo y le doy toda la razón.
Porque… el ritmo de mi respiración no se ha cortado a causa de los 3’5 grados de temperatura que había esta mañana en la calle; tampoco al saber que en el Centro de Salud se les había estropeado la calefacción; ni siquiera al notar ese gel tan frio sobre mi tripa. Se cortó al comenzar a escuchar tus latidos; para no perderme ninguno; para no dejar de fijarme en la sonrisa tontorrona de tu padre y en el rubor de sus mejillas…
Y es que mi vida avanza en base al ritmo que marcan todos y cada uno de tus movimientos dentro de mi tripa.
Decía que el ritmo es la base de la música, lo que la acota y define. Lo que, en definitiva, la convierte en lo que es y que hace que tenga una forma y unas características determinadas y no otras. Además, continuaba diciendo que el ritmo (así como la música) nos rodea y está presente en todas partes: en nuestra vida diaria, en la naturaleza, en el transcurso del tiempo, en nuestra respiración, en la lluvia, etc.
Y no es hasta ahora en que realmente la comprendo y le doy toda la razón.
Porque… el ritmo de mi respiración no se ha cortado a causa de los 3’5 grados de temperatura que había esta mañana en la calle; tampoco al saber que en el Centro de Salud se les había estropeado la calefacción; ni siquiera al notar ese gel tan frio sobre mi tripa. Se cortó al comenzar a escuchar tus latidos; para no perderme ninguno; para no dejar de fijarme en la sonrisa tontorrona de tu padre y en el rubor de sus mejillas…
Y es que mi vida avanza en base al ritmo que marcan todos y cada uno de tus movimientos dentro de mi tripa.