Soy usuaria de Vodafone desde hace casi una década. Al principio (con tarjeta prepago) recargaba mi móvil con bastante asiduidad y creo que nunca he estado más de dos días seguidos con el saldo de mi tarjeta a cero, después (al pasarme a contrato) no ha habido ni un solo mes en que no haya pagado rigurosamente mi factura. Y total… ¿para qué?
Para que una vez nos tangaran 21€ al añadir un nuevo número al Plan Familiar (cuando era un servicio gratuito) o para tener que llamar un sinfín de veces hasta que, por fin, conseguí que me cambiasen la dirección dónde he de recibir mis facturas cuando me mudé.
Lo cierto es que, más tarde o más temprano (con más o menos desesperación, llamadas o visitas a distribuidores oficiales de Vodafone) al final siempre he conseguido solucionar todos y cada uno de los problemas que me han ido surgiendo. Y, por otro lado, si continúo utilizando este operador de telefonía móvil y no otro (de la competencia que cada mes me llaman para ofrecerme una oferta estupenda si me cambio) es porque me conviene por una serie de motivos y circunstancias que no vienen al caso.
Pero con lo que ya no puedo más es con la incompetencia de las responsables de Atención al cliente (123). No sé porque será, pero siempre tengo que llamar más de dos o tres veces por un mismo motivo, porque a la primera nunca doy con alguien con un mínimo de luces al otro lado del teléfono. La última vez ha sido esta tarde:
-Vodafone, buenas tardes. Mi nombre es (uno que ya no recuerdo), ¿en qué puedo ayudarle?
-Hola, buenas tardes. Verás, es que tengo una Blackberry Storm y quería que me informases acerca de las tarifas que hay para poder tener acceso a Internet desde ella…
-Ahá. Le paso con el responsable correspondiente, no cuelgue por favor…
(Musiquita y un par de minutos de espera)
- Vodafone, buenas tardes. Mi nombre es (otro que tampoco recuerdo), ¿en qué puedo ayudarle?
-Hola, buenas tardes. Verás, es que tengo una Blackberry Storm y quería que me informases acerca de las tarifas que hay para poder tener acceso a Internet desde ella…
-Así que… su duda es acerca de acceso a Internet desde el móvil y no desde el ordenador, ¿no es así?
-Sí.
-Pues le han pasado mal. Ahora mismo le paso con un responsable, manténgase a la espera y no cuelgue, por favor…
(Otra vez musiquita y unos ocho minutos de espera)
- Vodafone, buenas tardes. Mi nombre es (no, este tampoco lo recuerdo), ¿en qué puedo ayudarle?
-Hola, buenas tardes. Verás, es que tengo una Blackberry Storm y quería que me informases acerca de las tarifas que hay para poder tener acceso a Internet desde ella…
-¿Su número es el xxx-xxx-xxx?
-Sí, ese es. (Aunque, en realidad, tenía ganas de decirle: no, es otro, el que estoy usando ahora para llamarte es de un móvil que robé esta mañana. ¿Si no llamas desde tu número, desde qué número vas a llamar? ¿Desde el de la vecina? En fin…)
-Manténgase a la espera mientras verifico la información…
(Musiquita y más minutos de espera. Además, he de decir que mientras esperaba los 8 minutos anteriores, accedí con el pc a la web de Vodafone y tenía delante de mí las tarifas de acceso a Internet de mi Blackberry)
-Bien, disculpe por la espera. Le informo de que existen dos tipos de tarifas: una de 12€ que blablabla (abrevio para no hacer este post eterno) y otra de 6€ que blablabla…
-Me dices que con la de 6€ tengo 100 accesos a Internet, pero… ¿dentro de Vodafone Live o de libre navegación?
-No, no… podría navegar tanto dentro como fuera de Vodafone Live, cuentas de correo…
-Ah, estupendo, pues esa es la que quiero.
-Bien, manténgase a la espera mientras verifico la información…
(Más musiquita y más minutos de espera. Y cuando vuelve a hablarme es para decirme que se ha equivocado, que las tarifas que me dijo eran para móviles, no para Blackberry. Se disculpa, me vuelve a decir que me mantenga a la espera mientras verifica la información y yo sigo esperando. Me habla de nuevo (una vez que yo ya me había informado y requeteinformado en la web) y me dice que hay dos tarifas, una de 60€ y otra de 25€. Le digo que mientras esperaba he estado consultando su web y que en ella no dice eso (y le leo lo que pone). Me manda volver a esperar y ella… ¿lo adivináis? Sí… vuelve a verificar la información. Vuelve a hablarme y me pregunta que dónde he visto yo que ponga eso. Le leo la URL completa (con la esperanza de que la teclee y lo vea por sí misma) y me vuelve a dejar en espera…)
-Disculpe por la espera…
-Ahá… (Con voz de resignación y claro principio de “estoy empezando a perder la paciencia”)
-Lo cierto es que no puedo verificar lo que usted me dice. ¿Podría decirme cómo accedió a esa información?
-Ya te lo dije, en la web de Vodafone. Le digo la dirección completa... (vuelvo a decírsela pero ella sigue sin teclearla).
-Es que a mí no me aparecen las tarifas que usted me comenta…
-¿Pero tú has entrado en la dirección que yo te digo? (aquí ya aumenta mi tono de voz…)
-No, pero…
-Pues entra dónde yo te digo. (Y vuelvo a decirle, muy despacito y letra por letra, la URL completa. Y recobro la tranquilidad porque esta vez sí que la escucho teclear a medida que voy hablando…)
-Disculpe, pero yo aquí no veo que ponga lo que usted me dice…
(En este preciso momento, pierdo totalmente la paciencia y los papeles)
-¿Entonces yo qué estoy, loca? ¿Me invento las cosas?
-Yo no digo que usted esté loca ni que se invente las cosas, pero es que aquí no pone eso… y por favor le pido que me hable con respeto porque yo a usted le estoy hablando con respeto…
-Yo le hablo con respeto a una persona que cobra por un trabajo que sabe hacer, no a alguien que no se entera de nada…
-Le repito que me hable con respeto y que aquí no pone nada de lo que usted dice…
-Esta tía es tonta perdida… (Digo mientras miro a mi chico que estaba a mi lado oyendo la conversación y descojonándose de risa…)
-Usted es una maleducada que me está faltando al respeto…
-Y tú eres una inepta…
-Yo a usted no le permito que me falte al respeto.
(Pi piii piiiii. Me cuelga.)
Yo tengo educación hasta que me la hacen perder, eso por un lado, por el otro… aquí os dejo la
URL que tantas veces le leí así como una captura de pantalla de la información en cuestión:

Creo que su ineptitud queda patente y, con ella, el motivo por el cual yo perdí la paciencia. Y dicho queda, porque a mí me sirve de desahogo y, también, quizás sirva para algo o alguien más. Y mañana me iré a un distribuidor oficial de Vodafone, porque al menos en el que queda más cerca de mi casa siempre saben solucionarme todas y cada una de mis dudas, problemas, preguntas o peticiones.