11/9/08

La rueda

A pesar de lo agotadora que le había resultado la mañana en el trabajo, a media tarde Paula salió de casa decidida a comprarle un regalo a su sobrino Julio quién, al día siguiente, iba a convertirse en todo un hombrecito de seis años.

No tenía muy claro lo que iba a comprarle, aunque sí sabía que más libros y juegos educativos estaban descartados de la lista.

Caminaba absorta en sus pensamientos cuando, de pronto, alzó la vista y se topó de frente con el escaparate de una enorme tienda de animales.

“Ya está” –pensó-, “Julio lleva meses diciendo que quiere un perrito y sus padres negándoselo porque todavía es muy pequeño para hacerse cargo de la serie de cuidados que precisa un perro, así como la cantidad de responsabilidades que conlleva, pero… regalarle un animalito más pequeño y fácil de cuidar puede ser una buena idea”.

Entró en la tienda y paseó por entre los diferentes acuarios y peceras del primer pasillo. En seguida descartó a los peces y las tortugas por lo aburridos que le parecían. En cuanto a los reptiles, esos tampoco le convencían. Pasó a toda prisa por delante de las urnas de metacrilato en las que diversos cachorros jugueteaban sin ni siquiera dedicarles una rápida mirada. Sabía que si sus ojos se encontraban con lo de alguno de esos cachorros, estaba perdida… Descartó también a los gatitos, dado que tanto Julio como su madre eran alérgicos a ellos.

Y, al final, llegó al pasillo de los pequeños roedores. Hámster, cobayas y ardillas correteaban de un lugar para otro de las vitrinas o, en su defecto, disfrutaban de una plácida siesta con la que reponerse de su ir y venir de un lado para el otro.

A Paula le llamó la atención la última de las vitrinas, la cual, según rezaba en la plaquita que todas tenían, contenía jerbos. No es que la chica no hubiera visto ningún jerbo en toda su vida, todavía recordaba al pequeño Mofletitos de su compañera de piso en la facultad, lo que ocurría es que le sorprendió la actividad llevada a cabo por aquellos pequeños bichitos.

En la vitrina de los jerbos, uno de ellos corría a toda velocidad sobre la típica rueda que hay en todas y cada una de las jaulas de los roedores de pequeño tamaño, mientras que los demás, permanecían quietos como meros espectadores del primero. Parecía que estuviesen esperando a que se bajara para subirse ellos y, para estupor de Paula, así fue. Aunque no trataron de subirse todos en tropel, sino que tan sólo uno ocupó la rueda una vez que el anterior se hubo bajado…

-¿Es impresionante, verdad? Pues nadie se lo ha enseñado…

-¿Perdón?

-Los jerbos…

-¡Ah sí!

-… se van subiendo de uno en uno. Esperan pacientemente a que uno de ellos se baje para que el siguiente suba y así todo el rato… Bueno, en ocasiones hay pequeñas disputas cuando uno trata de colarse, pero por norma general, así se pasan el día: correteando sobre la rueda o esperando a que otros lo hagan para poder volver a subirse…

-¿Y dice usted que nadie les ha enseñado?

-No… nadie. Y, de hecho, es la primera camada con la que vemos que ocurre algo parecido… ¿Está interesada en comprar uno?

-¿Qué?

-Un jerbo… que si va a comprar uno…

-Ah sí…

Quince minutos más tarde, Paula iba sentada en el autobús de línea con una pequeña jaula de varios colores, en cuya rueda correteaba un roedor de aquellos, entre las manos. Pensaba en lo listos que habían resultado ser esos animalitos… Y ese pensamiento le llevó a otro: en lo tontas que eran tanto ella como sus amigas.

Por un lado, los jerbos guardando cola y respetando turno de subirse a una rueda (porque no disponen de más). Por el otro, cuatro amigas estúpidas peleándose por un mismo tío (con la de tíos que hay en el mundo). ¿Acaso si hubiese tantas ruedas como jerbos, iban éstos a esperar turno para usar la misma?

17 comentarios:

Soboro dijo...

Parece que sí, que algunos animalillos son más inteligentes que algunos humanos.
Por cierto, ¿un jerbo? No sabía lo que era y todavía no estoy segura, porque en las imágenes del Google aparecen todo tipo de roedores.
Besos

Sara dijo...

Muy buena tu historia, la moraleja final es sensacional. A más de una le vendría muy bien leerla.

Lo del traje regional va en serio? Tuvo que ser un momento inolvidable jeje... ;)

Pd. Imposible de mostrar, es y siempre será, mi pequeño secreto. Mi madre lleva diez años pidiéndome volver a leerla y no lo ha conseguido aún. Lo peor de todo es que me he vuelto a cruzar con la fuente de inspiración de todo aquello y todavía me pongo colorada de recordarlo... :p

Sechat dijo...

Me ha gustado mucho tu historia nunca había oído hablar de jerbos y prometo que a raíz de lo que he leído miraré con más cariño y admiración que hasta ahora a cualquier roedor en general. Bonita moraleja la de tu historia.

ninive dijo...

Un emocionante relato María,sobre todo me quedo con ese momento en que observa el roedor en el bus.Mientras el mundo transcurre a su alrededor ajeno como siempre a lo más cercano,a la belleza de lo natural.Y ella revive en ese instante,y su reflexión emociona,porque libera y creo que ambos,el jerbo con su inocencia y ella con su ternura,entendieron que la vida es mucho mas.
Un abrazo!!

Aïcha dijo...

Un jerbo uhmmm no recuerdo saber lo que es, y la historia me ha parecido muy tierna la intencion de Paula para su sobrinito, que mono^^
saluditos

silvia dijo...

Lo mejor de todo hubiera sido abrir la jaula de esos Jerbos. Seguro que algunos no hubieran salido de allí, eso también lo hacen los humanos.

Me ha gustado tu historia. un saludo!

María José dijo...

No lo podías contar mejor María, parece increible que nos creamos tan listos para algunas cosas y en realidad seamos tan tontos para otras, pero es así. La delicadeza conque haces esa reflexión es digna de los mejores.
Un saludo.

Oski dijo...

Ains ains estos jerbos como son. A mi siempre me han gustado las cobayas, no sé porqué.

La moraleja final es curiosa cuanto menos, pero si las mujeres fueran jerbos tendrían bigotes y serían peludas :-)

No obstante, tienes toda la razón, a veces la razón humana tiene cada cosa...que vaya tela.

En fins. Dejando a un lado todo esto, necesito hablar contigo, a ver si te pillo por el msn o te escribo un correo.

Un abrazote.

atenea dijo...

Y que nos creamos tanto para que luego un pequeño roedor nos dé una lección así... En serio, me ha gustado mucho la historia, sobre todo la reflexión al final :)

Pero yo veía a decirte otra cosa, sí... ¿ahora te tengo que pedir permiso para nombrarte? :O qué fuerte... mira que no hay Marías en el mundo... pero sí, eras tú jajaja no lo puedo negar. Eso sí, gruñe todo lo que quieras que te voy a hacer el mismo caso que me haces tú a mí normalmente ;)

Muaksssssssssssss!!!

RO$iTÄ dijo...

jajaja que risa me he pegado con el final, sobre todo porque yo creía que la historia acabaría en cómo al niño de seis años le hubiera hecho ilusión recibir un regalo tan peculiar. Pero no, tu vuelves a soprender hija.
Qué razón tiene esa moraleja...tantos tios en el mundo y 4 chicas peleandose por uno...aunqe también es cierto que en el mundo hay 6 billones de personas y a veces solo necesitamos a una, ¿no? jajajaja

un bESAZOOOOOOO grande o MAS!!

___________________ dijo...

Jajajjajaj No has perdido ese toque cotidiano que tanto me gusta, pero le vas dando otras formas. Me ha encantado el giro final, muy bueno, gracioso y con mala baba ¡Lo tiene todo!

Un abrazo,

Pedro.

Ps: ¿Qué me recomiendas de Manuel Rivas? (en castellano)

wannea dijo...

yo tengo dos jerbos hembras (Cuca y Kika xD nombres ideados por mi hermanilla) y le tuvimos que quitar la rueda de la jaula porque se la estaban comiendo a bocados!!!!! impresionante lo que roen esos bichejos!!!

yo creo que aunque fueramos jerbos nos seguiríamos peleando por el jerbo macho xD

bessos wapa!

RO$iTÄ dijo...

¡¡NUEVO LOOOKKKKKKKK EN TU BLOG!!
siempre inventando María jajaj


pd: cuando lo inspeccione a fondo te dare mi opinion sobre si me gusta mas o menos que el "look" anterior :P:P

Jara dijo...

iba a empezar a divagar sobre el final de este relato, pero mejor lo dejo para otro rato, q con una palabra queda todo dicho. TONTAS!


otro cambio? no paras eh??


besines

Esther dijo...

Me encantan las mascotas y pasé un ratito muy agradable por aquí, como con los demás posts tb pero, es que las mascotas... ...¡me encantan! Sobre todo los perros. Y con esto, es que me has pillado y me gustó especialmente. A mí, creo que me pasaría como a Paula si no tuviera ya a mi Lagun y me dejaran tener otro pero, es que además a mi Lagun no podemos tenerlo con nadie, es pequeñito pero, matón: ya pasé por esa experiencia de tenerle a él con otro perro y eso que era macho, que si fuera hembra... ...al final, tuvimos que llevarlo al albergue de animales (a Coffe Anan)del que sacamos a mi Lagun, fue lo mejor que podríamos haber hecho. Supe después, que felizmente una familia lo había adoptado, al pobre :) Las mascotas son de lo mejor, hacen mucha compañía.

Yo, por desgracia, arrastro un trauma con los roedores, algo asqueroso que me pasó con uno de ellos hace tiempo y por no enrollarme ya demasiado, lo dejo, además que no creo que quizás sea muy agradable. Antes, no me importaba tener roedores; ahora, no quiero ninguno viviendo conmigo, aunque aguanto verlos, eso sí pero, creo que contra más pequeños sean, más repelús me dan.

Saluditos.

Anónimo dijo...

Hola
he leido tu blog, y me ha parecido muy interesante
sigue asi, a ver si puedes ganar el premio
un saludo.
http://www.fabadablog.blogspot.com

Sara dijo...

Me autoimpongo una orden de alejamiento del mundo bloguero por la propia seguridad de mis exámenes y me encuentro con cambio de blog ;)

Bueno que sepas que tu texto me ha hecho muchísima gracia, me he sentido muy identificada con los jerbos esos que no sé ni como són.

Fijate que yo siempre he esperado pacientémente mi turno en todo, si no tenía sitio me iba por donde había venido, pero ya ves tú que mala suerte que cuando he encontrado una rueda vacía (y que me gustaba que yo soy muy exigente) la mayoría de las veces ha aperecido una rata maldita a quitarme el sitio. Si es que en este mundo tiene que haber de todo...

Pero he aprendido la lección y en la que estoy ahora he tomado mis precauciones y me he asegurado de que sea rueda de un sólo jerbo :P

Un besazo guapa!