15/9/08

¿Dónde están los gatitos? (cc. 113) Primera parte

Todo comenzó cuando Blanquita se comió a sus cachorros (y cuando digo todo, me refiero a esta historia, no al origen del mundo que, como bien nos explicó el curso pasado la señorita Pérez, empieza con Adán y Eva, quién se come una manzana que le sienta mal, muy mal, y entonces en lugar de un bebé tiene un homo sapiens. En esa misma época, unos gemelos criados por una loba porque su mamá los abandona -por lo mucho que se pelean- fundan Roma y, después de fundarla, se siguen peleando hasta que uno muere, que es también cuando desaparecen los dinosaurios y luego ya... durante seis días -porque el séptimo había que descansar- fuimos llegando las personas e inventamos la rueda y el fuego y, un poco más tarde, el resto del mundo).

Bueno, como decía, esta historia empieza cuando Blanquita se come a sus cachorros o, mejor dicho, cuando yo creo que se los ha comido y entonces Elsa y yo nos convertimos en detectives. Pero como no sabéis quién es Blanquita y no nos conocéis ni a Elsa ni a mí porque no veraneáis en el pueblo de la abuela Juana, nos voy a presentar.

Yo me llamo Daniel y tengo siete años. Vivo en Madrid con papá y Laura, pero todos los veranos los paso con la abuela Juana, en su pueblo. Elsa también tiene siete años, pero ella vive en Oviedo, aunque no todo el tiempo. Los tres meses de verano también los pasa con la abuela Juana. Ella vive con su mamá y con Pedro, que es mi tío. Y Laura, también es tía de Elsa. Esta parte, siempre es la más difícil de explicar, porque al principio nadie la entiende. En el cole, cada año nos mandan hacer una redacción sobre nuestras familias y tanto Elsa como yo tenemos que explicarles bien las nuestras, porque no son como las de los demás...

Elsa y yo somos hermanos, pero no del todo. Cuando yo nací, mi mamá se murió. La abuela siempre me cuenta que mamá le hizo prometer a papá que si había complicaciones (ella ya sabía que las iba a haber...) durante el parto, él les diría a los médicos que me salvasen a mí y aunque fue una decisión muy dura, así lo hizo. El papá de Elsa también se murió, pero ella (aunque no se acuerde) sí pudo conocerlo. Ocurrió cuando ella tenía dos años. Un conductor borracho chocó contra el coche de su papá y los médicos no pudieron salvarlo. Un día Elsa le preguntó a la abuela que si su mamá les habría pedido a los médicos que salvasen al coche y no a su papá. ¡Mira que es tonta! No sabe que a los coches sólo pueden salvarlos los mecánicos y los señores que conducen las grúas.

Unos años más tarde de que yo naciera, papá conoció a Laura y, también, unos años después del accidente de coche del papá de Elsa, su mamá conoció a Pedro. Laura y Pedro sí que son hermanos del todo y, además, su mamá es nuestra abuela Juana, por eso podemos ir de vacaciones a su pueblo y pasar los veranos juntos. Y como nosotros no somos hermanos del todo (de sangre, que dice la abuela), el verano que viene nos haremos novios y al siguiente nos casaremos. Pero de esto no digáis nada porque todavía no se lo he contado a Elsa.

Ahora que ya nos conocéis a nosotros, sólo me queda presentaros a Blanquita, que es la gata de la abuela Juana. Se llama así porque es de color blanco. Tiene los ojos azules y unas uñas muy largas, aunque no tanto como su pelo. Blanquita es muy buena y cada año corre a saludarnos cuando llegamos al pueblo. La abuela dice que es una entrometida, pero lo que pasa es que le tiene envidia porque corre más que ella y siempre es la primera en poder darnos un beso.

Pues bien, este verano, tanto Elsa como yo nos asustamos mucho porque Blanquita no fue la primera en salir a saludarnos. La primera en darme la bienvenida a mí fue la abuela Juana, que me contó que la gata estaba a punto de parir y por eso no había podido salir. Yo pensé que eso de parir era algo malo, porque mi prima Lucía (que ya tiene catorce años como los pavos, aunque yo no sé qué pavos serán porque en su casa sólo hay peces de colores, pero todos dicen que está en esa edad de los pavos) siempre se enfada con su amiga Lorena porque dice que la pone a parir a sus espaldas. Luego me di cuenta de que las gatas no paren igual que las niñas de catorce años, porque Blanquita tuvo tres gatitos y no fue por la espalda. Además, si la amiga de Lucía hubiese tenido Lorenitas y Lorenitos, mi prima me lo habría contado o yo los habría visto... Luego, cuando llegó Elsa, fui yo el que corrió a darle la noticia y a explicarle muy bien todas las cosas.

Los primeros días en el pueblo los dedicamos a contarnos anécdotas y, como siempre, las mejores y más divertidas fueron las de la abuela, porque hay cosas que en las ciudades no pasan jamás. Apenas salimos de casa hasta que Blanquita tuvo a sus hijitos. Hacíamos turnos para acariciarla y darle leche, hasta que cuatro días después de que hubiésemos llegado, nacieron.

Nada más verlos (tras haber superado el shock de saber cómo nacían los gatitos y el asco que nos dio verlo), la abuela nos dejó que les pusiésemos nombre. Blanquito, Negrito y Manchitas, fueron los nombres que decidimos ponerles (ya os imaginaréis los porqués...).

Una semana después de que hubiesen nacido, Elsa se levantó de madrugada y fue a la cocina para tomarse un vaso de leche. De vuelta a su habitación, decidió hacerles una visita a Blanquita y sus gatitos. Una vez que estuvo frente al cesto de mimbre acolchado en el que descansaban los cuatro, Elsa gritó de tal manera que Blanquita se despertó dando un salto, y la abuela y yo también...



CONTINUARÁ...




Para leer más historias con el mismo principio, visita: El CuentaCuentos.

13 comentarios:

Soboro dijo...

Muy buena continuación.
Consigues ponerle voz al niño. Me explico, consigues hacer que el personaje del niño sea creíble porque sabes hacer una buena caracterización a través de unos pensamientos y palabras infantiles.
Mi abuela vio que una gata se comió a sus cachorros cuando ella era pequeña y desde entonces no le gustan los gatos. Por lo visto ocurre a menudo.
Un beso.

Alma azul dijo...

Uf! Que trágica historia,que terrible. ¡Se comió a sus cachorros! A mí una vez me pasó pero, con una pareja de Hamsters que tuve. La hembra era marrón y con ojos negros y se llamaba Tania, el macho era blanco y con ojos rojos y se llamaba Zumosoli. Mi madre no los soportaba desde el primer día, la daban mucho asco. Un día tuvieron crías y se las comieron. Es que creo que después, alguien nos dijo que cuando tuvieran crías había que separar al macho de la hembra y de los cachorros pero, como nosotros no lo sabíamos ocurrió lo que ocurrió.

Bueno, creo que quizás, se me ha ocurrido una idea con ésto que me pasó realmente con esta frase. Es que si te digo la verdad no se me ocurría nada. Pero, a raíz de ésto que pasó en mi casa...

Un besito.

*Sechat* dijo...

Me gusta porque siempre metes a los niños en tu historia, bien como protagonistas bien como personajes secundarios. Esta vez has logrado arrancarme más de una sonrisa, al transcribir lo que Daniel piensa con sus siete años. La idea de casarse al año siguiente... ¡En conjunto genial de verdad!

Aïcha dijo...

que historia mas tierna, me ha encantando, me recuerda a como escribia de chica las redacciones para el colegio, sin duda alguna me ha sacado una sonrisa ^^
graciasssss

ninive dijo...

Ya la HUC (historia universal comprimida)es un punto xD pero el arte que tiene los dos lo supera. .)
Lo de Elsa con que salvasen al coche,la reflexión sobre el concepto de parir, la teoría del pavo; una primera parte del relato con muy buen humor y mejor narración.
Cambiará ese ambiente festivo en la continuación ? Aguardaremos ¬¬
Un abrazote!

Jara dijo...

Desde que me aventuré en la vida de Lucas me encanta este tipo de historias desde el punto de vista de un niño, me encanta y tienes puntos muy buenos así que espero ya la segunda parte y que conste que no lo voy a hacer por obligación, que para obligaciones ya tengo otras....

besotes renacuaja

María José dijo...

Muy bonito María, hacía tiempo que un relato no me inspiraba tanta ternura y tú lo has conseguido con esos dos niños en los que todos nos vemos un poco reflejados.... que sencillas reflexiones y pensamientos se nos ocurren cuando nuestra mente no está ya curtida por la vida, el dolor, los desengaños..... es todo tan fácil!!
Espero la continuación pronto.
Besos.

Lauriña dijo...

Solo te voy a pedir un favor: no continúes esta historia como si se tratara de un mero trámite por haber prometido que lo harías, vuelve a sentarte delante del ordenador como la vez anterior, relee esta parte y déjate empapar por lo que tú has decidido que sea y represente Daniel y después sigue escribiéndola, no antes.
Así serás consecuente contigo misma. Lo demás no importa, LO SABES, verdad? ;)
Sigue tirando del hilo cariño. Un besito

Sara dijo...

Siento debilidad por las historias como esta en la que es un niño el que habla. Yo me siento totalmente incapaz de hacerlo y mucho menos de hacerlo tan bien

pues eso, q no puedo hacer otra cosa que admirar tu cuento y pedirte por favor que lo continúes, cuando quieras, pero continúalo :)

un beso guapa!

RO$iTÄ dijo...

¡¡¡HOlaaaa mARía!!!!

Lo primero decirte que tenemos un poquito telepatía jaja..Es que me estoy leyendo el libro de "el niño con el pijama de rayas" y me ha gustado que pongas el trailer,porque ya habia oido que iban a estrenarla (asique espero acabarme el libro pronto) :P

Lo segundo, tu historia. Tengo que decirte que me he tenido que parar a pensar 2 o 3 minutos quien era Elsa,Laura,Pedro...porque me he liado un poco,pero vamos que yo soy un desastre para averiguar parentescos jeje.
Lo demás me ha encantado,ya que leyendolo he vuelto a tener 6 añitos cuando yo también le ponia con mis abuelos y primos nombres a los perritoss(si lo mio eran perritos en vez de gatitos).Sobre todo me ha hecho gracia los nombres porque yo tampoco era nada original para eso.

Espero la continuación y con muchas ganas!!

un BESitooooo Grande..o maS!:P

Esther dijo...

¡Je,je! Qué buena historia. Te metiste muy bien en el papel del niño, los niños que lo lían a veces todo. Antes hacían un programa en el que salían niños y les preguntaban sobre varias cosas y te reías a veces de las respuestas... ...es la inocencia pura, donde hay más cosas por descubrir... ...sin duda, para mí, la mejor época de la vida. Entre tú y mi hermana y esta canción que estaba ahora oyendo me ponéis nostálgica. Qué bonito. Ahora mismo, necesito una puerta del tiempo para irme ¿dónde la encuentro?

Saludines.

Oski dijo...

Ya estamos con historias de varias partes, ¡yo no sé de quien habrás aprendido!

En esta parte se respira la inocencia de Daniel, una inocencia que saca sonrisas y que me hace recordar tiempos pasados.

Sabes como hacer un cuento, lo dejas más que demostrado.

Un abrazo.

P.D: Te quedas sin submarino hasta el final.

synn dijo...

¡Qué chulo!

Me lió un poco la historia de sus padres, pero es la mente de un niño, ¿no?
Me hizo gracia su versión abreviada de la historia, y las anécdotas que va contando. Esperaré a leer la continuación.

Saluditos!