15/12/08

Un nuevo diciembre sin ti...

Ayer volví a leer la que posiblemente sea la primera carta que escribí. Era para ti y en ella aunaba todas las fiestas y celebraciones del mes con el día de tu cumpleaños y, como postdata, te deseaba un Feliz Diciembre.

Era una carta larga en extensión pero breve en contenido, ya que un máximo de cuatro o cinco palabras ocupaban cada línea. Estaba escrita en letra grande (posiblemente demasiado grande) y la caligrafía estaba muy cuidada. Imagino que, a la hora de ponerme a escribirla, en ningún momento olvidé las palabras de aquella monjita que fue la profesora que me enseñó a escribir: “tienes que pensar que cada palabra es un pequeño camino por el que han de caminar las hormiguitas. Has de unir cada letra a la anterior para que ninguna se pierda y, a su vez, separar unas palabras de las otras para que unos caminitos no se confundan (ni entremezclen) con los otros”.

“(bis)Abuela”, “te quiero” y “besos” resultaban ser los caminitos más importantes y por ello esas palabras estaban remarcadas en colores y destacaban por encima de las demás. Además, corazones de un sinfín de colores y la marca de mis labios tintados con el carmín de tu hija, decoraban el papel…

Ahora, unos veinte años después, todo es diferente. Y lo es sólo porque tú ya no estás. Y si estoy escribiendo esto ahora es porque no puedo estar contigo, porque no vas a leer esta carta. Y es que… ayer (como el día en que te di la carta) tampoco llovía (dentro de casa) y, a pesar de ello, pequeñas gotitas mojaron el papel. Y aunque ninguna de las dos lo admitamos, sobre la caligrafía y los dibujos de una niña pequeña en su día cayeron las lágrimas de su bisabuela y ahora caen las de la mujer en la que se ha convertido esa niña.

Y es que ese tiempo (que todo lo cura), del mismo modo que no pudo sanarte a ti, tampoco hace posible que deje de llorarte, de echarte en falta y de creer ciegamente en que, si tú siguieses aquí, todo sería muy distinto. Y la única explicación que encuentro para que esto sea así, es que hay personas que son más fuertes que el tiempo, que viven y perduran en la memoria y en los sentimientos de las personas que tanto les han querido y se niegan a dejar de hacerlo.

Pero tampoco te voy a mentir, porque con el paso de los años todo se hace más llevadero (cómo tú decías: “aquí nadie es indispensable”). Ya no recibo esa bofetada que sentía en la cara cada vez que entraba en tu casa y tu olor me recordaba que te habías ido y también he dejado de girarme creyendo que es tu voz la que me habla cada vez que el viento me juega una mala pasada inventando un susurro. También he dejado de subir a tu habitación (cuando ya no puedo más y necesito huir del mundo) para llorar, desahogarme a gusto y volver a coger fuerzas para seguir adelante. Aunque esto último quizás sea porque un par de camas gemelas y un armario empotrado enorme ocupen ahora tu espacio. Un espacio que ahora recibe cortésmente a las visitas…

Pero aún así, si cuando era una niña pensaba que mi padre era el rey de la primera quincena de diciembre (porque en ella se sitúa la fecha de su cumpleaños) y tú la reina de la segunda, ahora pienso que es en este mes cuando más me faltas, y no porque sea tu cumpleaños, sino por la cantidad de reuniones, cenas, comidas, etc. familiares en las que no ocupas tu silla en la cabecera de la mesa.

A pesar de que durante los últimos siete años ha sido así, este se me antoja más duro y difícil de llevar. Este en el que la etiqueta y el protocolo tratan de ganarle terreno a los sentimientos y el cariño; este en el que en las reuniones familiares seremos demasiados; este en el que las flores no son una ofrenda a tu recuerdo, sino un premio a cincuenta años de unión y un plagio a un primer ramo de novia; este en el que, en definitiva, me siento sola al echarte de menos ya que los demás están más pendientes de unas Bodas de Oro que ni de lejos tienes más relevancia que los noventa y dos diciembres que hace que naciste.

Porque… digan lo que digan y piensen como piensen (y yo haya escrito lo que haya escrito para una bandeja que, posiblemente, cuesta más que mi alma), tú eres la raíz y la base de todo.

Y contigo en la memoria, me vestiré como la ocasión requiere y junto con los zapatos de tacón, las alhajas y el maquillaje, me echaré a cuestas el disfraz del cinismo y la hipocresía (porque la ocasión también así lo requiere), sacaré la sonrisa de las fiestas y afrontaré el día. Porque, a fin de cuentas, no es más que un día que no tendrá el poder de perdurar en una memoria que ocupas tú y no me hará más daño del que ni un solo día ha dejado de hacerme tu falta…

P.D. Feliz Diciembre otra vez, (bis)abuela, te quiero, muchos besos

13 comentarios:

MARIO ALONSO dijo...

María... me has hecho emocionarme y llorar en silencio, discretamente, con respeto y admiración hacia ti, hacia tu bisabuela, y hacia esos sentimientos maravillosos que has desgarrado en estas líneas.

Solamente, si me permites... te doy la opinión humilde de un amigo: las celebraciones (Navidad, cumpleaños, Bodas de Oro) festejan hechos puntuales o momentos determinados, y no por ello han de implicar cinismo ni hipocresía... igual que, tampoco, deben empañar el sentimiento de pérdida de un ser tan amado como tu bisabuela. Son cosas compatibles, y lo más bello de todo es que tú siempre la lleves en el corazón.

Hasta la fecha, María, éste, para mí, ha sido tu texto más magistral. Te felicito mientras seco mis lágrimas...

Besos.

Parsimonia dijo...

Qué suerte haber podido conocer a tu bisabuela y guardar tan bonitos recuerdos.

carlos dijo...

¿Qué cómo he visto el cielo? Ahora lleno de rostros que siempre van conmigo y me doy cuenta lo poco que me detengo a mirarlos,no en estas fechas,sino durante el año.
Un abrazo muy fuerte!!

Camaleona dijo...

Yo sólo conocí a una abuela que se fue cuando yo era pequeña. Te envidio por la suerte de haber disfrutado del cariño y el amor que sólo una bis(abuela) puede ofrecer.
Estoy segura de que siempre la llevarás en tu corazón y nada conseguirá corromper su recuerdo. Así que vístete para la fecha y disfruta de la fiesta, seguro que le gusta verte feliz.

Someone exactly like you. dijo...

Creía que había perdido la capacidad de emocionarme al leer,pero no,mira tú :)


Precioso.

VaNe dijo...

Ahora me pinto me sonrisa nueva para recibirosssssssss, ahora me muero de ganas por lalalalala.... xD

Tú lo has dicho, baby "only one day!" ;)


Ánimo y fuerrrrsaaa! :P


MUAKIS

silvia dijo...

María... estas fechas son muy duras, el calendario golpea con mucha fuerza, una fuerza sobrehumana...

Me has hecho llorar, aunque eso es muy fácil... El año pasado perdí a mis dos soles, perdí a mis abuelos, con direfencia de 4 meses... Ellos han sido y serán uno de los pilares más importantes de mi persona, yo soy así en parte por ellos...

Parece que fue ayer...

Un besito enorme...

Miguel González Aranda dijo...

María, como siempre emocionando al personal.

Me encantó.

Un saludo para todos

Alicia. dijo...

Feliz Diciembre :)
Estas fechas son duras si hemos perdido a alguien. Como tú dices queda una silla vacía. Aunque yo creo que tu bisabuela aún está contigo. Cuando la recuerdas.
besos!

ÓNIX dijo...

Que hermoso, me ha gustado muchísimo esa carta... Aún me queda viva una abuelita y es tanto el cariño que le tengo... Conocí a mi otra abuela, más nunca tuve la dicha de conocer a mis dos abuelos pero supongo que eso pasa por nacer tan tarde...

Saludos, me gustó mucho tu post...

Oski dijo...

Es de bien nacidos ser agradecidos y creo que no podrías haber hecho un homenaje mejor.

Porque las personas, aunque en ocasiones nos dejen, siempre vivirán en nuestros corazones y en nuestra memoria.

Un abrazo bien grande.

Sara dijo...

Yo te doy un beso muy muy grande porque me parece que todo lo que añada estropeará tu texto y porque no sabes cuanto entiendo cada una de las palabras que has escrito

un abrazo guapa!

Lauriña dijo...

:)


A veces, recuerdos tristes imborrables, juegan al escondite dentro de nuestra memoria. Son imposibles de olvidar, pero nos regalan una pequeña tregua para que podamos disfrutar de otras cosas en un momento dado.


Yo te envidio por haber tenido la suerte de en su momento tener y ahora poder recordar.


Un besito con todo mi cariño..