19/11/09

Ahora, déjame que...

Ahora que nos hemos quedado TÚ y yo solos, déjame que te explique que aquella gota de agua fría que se derramó antes sobre mi tripa, no era otra cosa que una lágrima que se me escapó sin darme cuenta, resbalando por mi mejilla y yendo a parar a ti…

Ahora que nadie nos mira, déjame que vuelva a llorar de nuevo. No lo haré por pena ni miedo, tampoco será por ese nerviosismo que se apodera de mi cada vez que ese señor de la bata blanca tiene algo nuevo que contarnos. Lloraré como desahogo, para sacar fuera toda esa tensión que me paraliza cada vez que cabe la posibilidad de que algo vaya a no estar bien.

Ahora que no hay nadie más, déjame darte las gracias: por no dejar de crecer día tras día, por moverte (y moverte tanto) y, también, por dejarnos verte y escuchar cómo late tu corazón sin ponérnoslo demasiado complicado.

Ahora que yo he decidido tumbarme mientras tú prefieres no dejar de moverte (impidiéndome que duerma la siesta), déjame que sonría mientras me acaricio la tripa por enésima (aunque jamás última) vez en el día…

10 comentarios:

Dara Scully dijo...

Tiene que ser tan íntimo ese momento a solas...



miau
grande

Mirna dijo...

De verdad que es que me encanta...
No me imagino lo feliz que debes de estar... :)

Besitos de Marte (te echamos de menos!)
Mirna

Sara dijo...

=) Tiene que ser la sensación más bonita del mundo...

Noelplebeyo dijo...

Parece que va muy bonita la historia...besos

Oski dijo...

Un soplo de vida...

Un corazón que mueve a otro...

Felicidad en estado puro

Edamal dijo...

María esos momentos son únicos!!! disfrutalos que seguro que todo va a salir genial.

Besos wapa

Valentina dijo...

Me parece que todo va muy bien!... Qué alegría!

No tardes tanto en escribir, te echamos de menos!

Un besote.

Manel Aljama dijo...

A veces, no se encuentran las palabras exactas para describir una situación como la tuya. En tu caso, sí que lo has hecho y sí que transmites felicidad. De la forma más sencilla.
De manera dulce y poética.
Felicidades una vez más.

EL BUSCADOR DE ... dijo...

Con los susurros tan dulces que recibe seguro que será artista, músico y poeta...

Camaleona dijo...

No llores, mi niña... piensa que sólo son las hormonas... es que estás más sensible...
Aunque te entiendo (y lo sabes).

Para mí el embarazo era agotador porque no me permitía llevar el ritmo de vida al que estoy acostumbrada. Pero hay dos cosas por las que valía enormemente la pena.
Notar cómo se movían en mi tripa... cuando estaba trabajando, en mitad de una discursión o de alguna negociación, se movían recordándome que nada de eso tenía importancia... y yo sonreía, por dentro y por fuera.
Y las ecografías, cuando termina el embarazo y vas a hacerte las ecografías y está todo vacío... sentía nostalgia de tener un bicho creciendo dentro de mí...