21/5/09

Los duendes de la lluvia

La tormenta llegó de pronto y sin previo aviso. De su mano vino también la lluvia, inundando y calando hasta los huesos todo cuanto encontraba a su paso y, junto a ellas el viento, encargado de cerrar a cal y canto puertas y ventanas.

Bajo esa tormenta, una pequeña casa más antigua que las piedras y más pobre que el hambre. Y dentro de la casa, la familia de un anciano poeta de postguerra, fabricante de sueños y vendedor de ilusiones a bajo coste. En la habitación principal duermen él (el poeta) y su mujer, a quién el reuma no da tregua. Al fondo del estrecho corredor, a la derecha, duerme Ofelia, hija del poeta y a quién la guerra convirtió en viuda prematura, dejando también sin padre a Adela, de cinco años, hija del héroe de guerra y nieta del anciano poeta. En el sofá del salón duerme Claudio, a quién un asma crónica le ha regalado la fortuna de librarse de toda batalla y puesto de trabajo.

Fuera sigue lloviendo y a la noche la decoran truenos, rayos y relámpagos. Dentro también llueve pero, por fortuna, de manera menos intensa. Las goteras se reproducen más rápido que los chinches, pasando de la veintena a la cuarentena en tan sólo unas horas.

Todos duermen, o al menos lo intentan, resguardados del agua bajo las mantas y haciendo oídos sordos al ruido que producen las pequeñas gotas de agua al caer en los cubos, cuencos, ollas, tarros, botes y demás recipientes que Ofelia y su madre han colocado estratégicamente por todas y cada una de las habitaciones de la casa.

En todas ellas llueve, salvo en una: el pequeño despacho en el que Ramón, el anciano poeta, inventa utópicos versos que narran barbaries pasadas e inventa esperanzas futuras. O, cuando menos, así fue hasta cierta noche…

… cierta noche y como la tormenta (de pronto y sin previo aviso), aparecieron varias goteras en el despacho del poeta. Eran diez, tantas como dedos con los que, en su destartalada y antigua máquina de escribir, tecleaba Ramón...

A la mañana siguiente, un poema apareció escrito en la hoja en blanco que, la noche anterior, el poeta había dejado en la máquina de escribir. Y a la mañana siguiente otro, y a la siguiente otro, y otro, y otro más… y así día tras día.

Adela, a pesar de no acudir a la escuela era una niña muy lista y despierta a quién su madre y su abuelo habían enseñado a leer y escribir, creía profundamente en la idea de que, como en aquel cuento que tantas veces le había contado su abuela acerca de unos duendecillos que, por la noche y mientras él dormía, ayudaban a un zapatero a fabricar zapatos, botas y sandalias, eran unos pequeños duendes los que, noche tras noche, venían de puntillas a dejar poemas escritos en la máquina de su abuelo…

Ofelia, sin embargo, estaba convencido de que (desoyendo todo consejo) era su padre quién se levantaba cada noche a escribir puesto que las musas hacía tiempo que, según él mismo decía, habían dejado de visitarle.

Y Ramón… él simplemente sonreía. Tal vez a causa de ser testigo directo de la imaginación que su nieta había desarrollado, tal vez de manera irónica a causa de la incredulidad de su hija o… quizás porque tan sólo él supiera algo que los demás desconocían…


14 comentarios:

Lauriña dijo...

Yo pienso lo mismo que Adela ^.^

Es un cuento muy bonito o una historia muy dura dependiendo de qué "visión" decidas hacer como tuya al final ;)
Un besiño, apa!

Noelplebeyo dijo...

Este cuentecillo de goteras, tormentas varias, y vientos que afuera atruenan y atruenan, simplemente me ha encantado...porque todos escriben una historia muy bella


Besos

EL BUSCADOR DE ... dijo...

Sea duende o meiga quien escriba, el cielo lo que está es cabreado ( en mis tiempos de niño, en el pueblo se iba la luz al comenzr la tormenta y todos alrededor de la vela rezando para calmar el rayo...)

Dara Scully dijo...

Ramón tiene un secreto, y las conjeturas le hacen sonreír. Es como tener algo mágico escondido que todos quieren encontrar.
Cat tiene curiosidad por saber su secreto.



un miau de lluvia, bonita :)

Guarevers Son dijo...

esta muy bueno, el cuento esta entrada esta excelente.

me gustaria que visites mi blog, para que te enteres de lo que hay por alla

anna dijo...

me ha encantado este cuento tiene muchas moralejas, mas de las que se ven a simple vista. Me ha encantado, seguiras haciendo cuentos de este tipo?

Un beso fuerte

Sara dijo...

Yo apuesto por los duendes... no me imagino un mundo sin ellos ;)

Confesiones De Una Chica Culpable... dijo...

Me ha encantado!... Es un cuento muy bueno!

:)

Edamal dijo...

La imaginación es infinita y cada uno tenemos nuestras propias musas, nuestra propia imaginación, cada persona ve las cosas de una forma diferente, pero la fantasía de un niño siempre es lo más cercano a la realidad. Deberíamos mirar siempre la vida con ojos de niño. Me ha encantado.

Besos wapa

LUISA M. dijo...

Un relato creativo y tierno con un toque de magia y de misterio. Me ha gustado mucho.
¡Qué bueno es conservar la imaginación y la fantasía aunque dejemos de ser niños! ¿verdad?
Un beso.

Aïcha dijo...

Que cuento tan entrañable, tan cálido y lleno de esperanzas. Yo pienso (y espero que sea verdad) que el mundo onírico del que a veces tanto escribimos siga vivo con todas sus criaturas en el mundo, y si no es asi, siempre seguirá vivo en nuestra imaginacion porque para eso es lo mas poderoso que poseemos.
Ains. que lindo ^^ un beso tocaya

Lluvia dijo...

Me quedo con la sonrisa del poeta que le puso el mejor traje a la esperanza, la sonrisa.
Un placer como siempre leerte, envuelves el alma.
Mil sonrisas.
ANA

Valdemir Reis dijo...

Hola estoy visitando y desea registrar mi reconocimiento a pasar aquí. Es mi agradecimiento por su amistad y atención. Todo esto fortalece y nos acerca. Derecho cuando estoy acompañando a un amigo en modo alguno demasiado largo y van mucho más allá ... Saben que me gustó mucho de este trabajo. Llevado a cabo con gran inteligencia y excelente calidad, bien puesto, buen texto, una maravilla, al igual que, mi agradecimiento y deseos de mucho éxito y la brillantez. Honrado por su amistad, espero por su visita.
Comparto con ustedes el poema de Vinicius de Moraes a continuación:
"Algunas palabras pueden significar muchas cosas;
Algunos pueden reclamar parece más que mil palabras;
Algunos momentos nos hacen olvidar que hay un mundo ahí fuera;
Algunos gestos, los signos parecen guiarnos a lo largo del camino;
Algunos parecen tocar todos nuestros corazones tiemblan;
Algunos detalles nos dan la certeza de que hay gente especial,
Al salir hermoso recuerdos para siempre. Necesita es un amigo decir que vale la pena vivir, no porque la vida es hermosa, sino porque tiene un amigo. Necesitas es un amigo a dejar de llorar. Para vivir no se aborda en el pasado en busca de recuerdos perdidos. Nos llaman a los hombros sonriendo o llorando, pero pedimos que usted amigo, para tener la conciencia de que aún vive. "
¿Quieres un fin de semana lleno de alegría a los miembros de la familia ampliada. Forte abraço, la paz, la luz, la salud, la prosperidad y muchas bendiciones. Godspeed. ¡Salud!.
Valdemir Reis

Diego Escudero dijo...

Me encanta, es genial. Tiene un toque de misterio y fantasía que me gusta mucho.

Un saludo