16/2/09

Una segunda oportunidad (por segunda vez)

Durante los que podrían ser los últimos instantes, una sucesión de imágenes que han formado parte de tu vida comienzan a agolparse en tu cabeza. Personas, lugares, momentos, situaciones, risas, lágrimas y un sinfín de recuerdos que permanecían guardados en el almacén de tu memoria, pasan a convertirse en las diapositivas de un proyector del que tú no eres más que un mero espectador. Así es como, al menos en las películas, nos cuentan que transcurren esos segundos previos a la llegada de la muerte o, cuando menos, en los que más próximos a ella estamos.

Dicha sucesión de imágenes, en el cine, sirve para que el personaje en cuestión pase a mejor vida con un buen sabor de boca y una sonrisa en los labios (en el primero de los casos) o para hacerle cambiar el chip y que a partir de ese momento se empeñe en que su vida sea diferente (en el caso de que dicho personaje sobreviva).

Hay personas que afirman que en la vida real también ocurre, pero yo (y tal vez como una nueva muestra de mis rarezas) soy de las que les llevan la contraria.

Hace diez años sufrí un accidente de moto. Fue a principios del mes de Julio y durante una tarde lluviosa de domingo adornada con algo de neblina. En una curva con poca visibilidad un coche quiso adelantarme y, al venir otro coche de frente, se me echó encima y me tiró a la cuneta. Después se dio a la fuga.

Una moto destrozada (al igual que la ropa que llevaba en ese momento), golpes, cortes, momentánea pérdida de consciencia y un casco que me salvó la vida. Horas más tarde, estando ya en casa llena de vendas, gasas, pomada, betadine y varios puntos de sutura que sellaban heridas, una llamada de teléfono anunciaba el nacimiento de mi perro.

Durante la última década, cada mes de Julio celebramos el cumpleaños de Gastón (a quién siempre se le regala un hueso enorme o una nueva pelota que poder pinchar en escasos segundos), pero también el día en que yo (por suerte) volví a nacer.

Creo firmemente en que, en esta vida, todo pasa por alguna razón, en que todos nacemos con un libro de vida ya escrito que contiene un destino marcado del que nadie puede escapar. Incluso, en alguna ocasión, he llegado a pensar en que esa segunda oportunidad que se me dio tras el accidente de moto expirará el día en que mi perro muera, aunque luego me lo he quitado de la cabeza por lo peliculero que me resulta hasta a mí misma.

Hace pocos días el destino me ha vuelto a dar una nueva oportunidad de seguir adelante con mi vida y mientras los demás van pasando por las fases de susto (tras la noticia), alegría (por saber que estoy bien), excesivos mimos y cuidados hacia mí y, también, búsqueda de culpables y necesidad de que la justicia actúe como debe actuar, a mí no me ocurre lo mismo. Ni siquiera me pasa algo parecido.

Ni tras el accidente de moto ni ahora he visto esa sucesión de diapositivas y, como siempre he pensado, tampoco esa la luz a lo lejos, al final de un supuesto túnel. El único adjetivo que encuentro para mi situación actual es extraño/a. Extraña me siento y extraños encuentro a quienes me rodean. Y la realidad es que no sé el porqué…

Quizás, durante esos minutos de los que no tengo ningún recuerdo claro (al menos por el momento) haya visto pasar mi vida por delante de mis ojos y algo dentro de mí haya hecho ese clic que, como decía antes, en las películas supone el principio del cambio.

Tal vez todo esto no sean más que paranoias mías o las consecuencias de un shock del que todavía no estoy completamente recuperada, pero la sensación que tengo es que ya no soy la misma. Es como si una parte de mi hubiera muerto y yo tuviera que seguir adelante sin ella pero con todas las demás.

Y mientras el resto del mundo sigue pasando de fase en fase y pensando que cuando descanse se me pasará, yo le doy mil vueltas al asunto y no dejo de pensar cuál es esa parte de mí que echo en falta, esa que creo que ya no está.

te ríes y te lo tomas a broma, pero… ¿y si la que ya no está es esa María que te quería? Tal vez sea esa parte la que he perdido por el camino, o tal vez sea esa a la que le caías bien; la que compartía secretos con ella; la que me convertía en tu amiga, en la tuya, en la de ella y, también, en la de ellos. Quizás haya perdido la mejor parte de mí o tal vez la que ha muerto es la María borde y arisca.

La verdad es que, por un lado, me da miedo no saberlo pero, por el otro, tengo pánico a descubrirlo. Aunque también es posible que, cómo decís algunos, esto se me pase cuando descanse algunos días más o que, simplemente, lo que ha cambiado sea algo mucho menos importante y transcendente. A lo mejor mi película favorita ha dejado de serlo (esta tarde volveré a verla para saberlo, porque anoche vi por segunda vez Brokeback Mountain y no me gustó nada, cuando la primera vez que la vi me encantó…); o ya no me guste el malibú con piña; quizás el azul celeste deje de ser mi color; tal vez me den arcadas la próxima vez que mi madre haga lasaña; o… ¡quién sabe!, a lo mejor deja de gustarme escribir (y entonces dejo de daros por saco con este blog y con todos y cada uno de mis escritos en papel).

Sé que es absurdo pensar en eso y que el tiempo (que siempre es muy sabio) lo dirá, pero es muy frustrante simplemente tener que descansar y esperar, esperar y descansar (algo que precisamente no estoy haciendo ahora y que mi cuerpo empieza a pedir a gritos)...

Tiene gracia (si te gusta el humor negro) que hace quince días pensara en que este post, por ser el número 100, debería ser especial y que haya terminado escribiendo precisamente esto...

Sé que tengo varias cosas pendientes pero, al igual que a mí os toca esperar (a que pueda ponerme a hacerlo) y descansar (de mí unos días, que eso seguro que no le viene mal a nadie).

13 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

Difícil Aría, difícil..y eso que lo leí dos veces, pero me siento más espeso...destino predestinado ? Pues no lo sé...quizá triste el (sin)saber que todo está diseñado...A mí la peli no me gustó ni la primera ni la segunda, pero no por ello soy el mismo, ni he dejado de cambiar...en tu caso, tu color es muy bonito, llama la atención...pero si fuese, pongamos amarillo, el estilo tuyo es (in)confundible. Ves? a mí no me sale. El último post que puse, seguro tú lo habrías bordado...esa es mi sensación.
Las oportunidades que te da la vida son innumerables...yo no me paro a contar, que se pasan.

Besos

Camaleona dijo...

Maria, qué difícil decirle algo a una persona que ha sobrevivido dos veces a la muerte... sabes más que yo sobre el tema ya que no tengo ninguna experiencia que compartir al respecto. Pero te escribo porque quiero que sepas que sea lo que sea que te ha pasado, me preocupo por ti, y si las personas que te quieren te dicen que descanses, pues descansa...
Por otro lado, no sé si nacemos con nuestra historia escrita y es imposible de cambiar o si, por el contrario, podemos cambiar nuestro destino con las decisiones y caminos que vamos eligiendo. No lo sé, y creo que saberlo (o creer que lo sé) no cambiará para nada mi vida... o al menos eso creo yo.
Te envío un fuerte abrazo con muchos mimos y te deseo que te recuperes físicamente y psicológicamente del susto.

Sara López dijo...

Me gusta mucho lo que has escrito, pero sobre todo cómo lo has escrito.
Ahora mismo me apunto a tu lista de seguidores.

Tengo poco tiempo para comentar, así que lo resumo en que estoy completamente de acuerdo con tu opinión.

Saludos,
Sara.

Elena dijo...

La verdad es que para ser el post número 100, me parece muy acertado.
Es el recordatorio de un día que volviste a nacer, como tú dijiste. Un número redondo para una nueva oportunidad.
Yo lo veo muy adecuado.
En tu accidente decías que había neblina, no puedo evitar que se forme una pequeña historia en mi cabeza... No sé, no puedo evitar el imaginarte tumbada, con una niebla alrededor... Es extraño.

Sinceramente espero que no haya desaparecido la María que escribe.
Si como tú dices, algo ha cambiado en ti, se reflejará en tus escritos, ¿No?
Una nueva María aparece y se abre paso.

Un saludo muy grande.

Agua dijo...

Me he quedado sin palabras al leerte, una mezcla de sentimientos extraños me han inviadido...solo puedo decirte que muchos animos, que descanses para recuperarte totalmente y que como tu bien dices, el tiempo dirá! Muchos besos, animos y abrazos!!!

Oski dijo...

Por si decides regresar aquí estaré para leerte.

Te he dejado un correo.

Mil abrazos.

http://www.youtube.com/watch?v=MfkZYgc4xjA

sara dijo...

Te entiendo bastante, la verdad. Hace tres años también sufri un accidente y aquella experiencia me hizo reflexionar bastante. Tampoco vi la sucesión de imágenes de las películas.
Lo cierto es que cambias, claro que cambias. No puedes ser la misma porque nunca somos la misma persona. Somos lo que hemos vivido. Algo asi lo cambia todo.

Espero que estés bien.

Un beso.

Noelplebeyo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sara dijo...

Cuando era pequeña (tenía unos cinco años más o menos) salí corriendo de casa (como siempre) para ir al colgegio. Bajé volando las escaleras de la calle (como todos los días) pero resbalé y di una vuelta en el aire.

Hace unos dos años mi madre me contó que ella llegó a tiempo para ver que dí una voltereta, se me encajó la cabeza entre dos escalones y al mismo tiempo mi cuerpo seguí girando, con lo cual si giraba del todo, mi cuello acabaría rompiéndose.

Fue una casualidad que ella saliera de casa y viera eso y fue un milagro que le diera tiempo a sujetarme de un pie en el último segundo. Ella me salvó la vida y yo me levanté sin un rasguño y seguí bajando las escaleras más deprisa todavía porque llegaba tarde.

Me llama la atención que con lo pequeña que era, con todas las cosas que he olvidado, con la cantidad de veces que me he caído...esa la recuerdo con toda claridad aunque para mí no fue importante.

Yo digo que esas cosas deben cambiarte, aunque te pase como a mí y ni siquiera te des cuenta y que no tiene porque ser malo , así que armate de paciencia y descansa y piensa que si la vida te ha dado dos oportunidades es porque desde luego que las mereces ;)

Un beso guapa y cuidate

quierosercomoamelie dijo...

Sea lo que fuere, sólo espero que poco a poco te vayas poniendo bien...
Esas experiencias marcan...sí sí. Totalmente de acuerdo.
Un besazo de una mediogalega!!

Lauriña dijo...

;)

todo pasa
todo cambia
y lo más importante:
todo mejora


Te quiero un montón bicho!!!!!

Al dijo...

CITO TEXTUALMENTE:


"

;)

todo pasa
todo cambia
y lo más importante:
todo mejora


Te quiero un montón bicho!!!!!

"



=D

yo dijo...

Me gusta como escribes.
Creo que a cada momento cambiamos y cada día somo un poquito diferentes.