26/9/08

Lo que es INJUSTO y lo que NO lo es

Si bien es cierto que el título de este blog no es casual (sino que está inspirado en una canción de Alejandro Sanz que lleva por título “Aquello que me diste” –concretamente en el fragmento que dice “… por eso vida mía, por el día a día, por enseñarme a ver el cielo más azul, por ser mi compañera y darme tu energía, no cabe en una vida mi gratitud. Por aguantar mis malos ratos y manías, por conservar secretos en ningún baúl…”- y que es una de mis favoritas), también lo es el hecho de que, desde hace un tiempo, eso de ser capaz de ver el cielo de color azul a pesar de los nubarrones que puedan amenazar el horizonte de tu día a día, se ha convertido en mi modus operandi.

A priori, resulta algo sencillo de llevar a cabo, pero la cosa se complica cuanto tu naturaleza te invita al pesimismo, a la desconfianza y a ser capaz de ahogarte en media gota de agua.

Incluso hay días, como el de hoy por ejemplo, en los que resulta complicado encontrar nubes en el cielo. Días en los que todo parece ir bien…

26/09/08


Es entonces cuando te paras a pensar y te das cuenta de que llevas una semana refunfuñando y protestando por hacerte mayor, porque veintiséis años ya no son veinticinco y ahora ya sí que estás más cerca de la treintena que de la veintena. Y a pesar de que no quieres cumplir años, te duele cuando ves que dos personas se han olvidado de tu día y luego, simplemente te molesta que se hayan acordado un día tarde.

Parece ser que la cuestión es protestar por cualquier cosa, ¿no? Las personas somos así, no hay vuelta de hoja. Que nos quejamos por vicio es una realidad de la que no nos damos cuenta porque estamos demasiado ocupados fijándonos en todo eso que no nos gusta o nos gusta menos que otras cosas o, por el contrario, en la que caemos cuando ocurre algo que nos hace abrir los ojos y despertar.

Exactamente eso es lo que me ha pasado hoy a mí: que la realidad me ha hecho despertar, y ahora me siento tremendamente culpable por ser capaz de quejarme por tonterías en lugar de pararme a pensar y ver que las cosas sólo son tan malas como uno quiera verlas (siempre podrían ser peor pero… serán mejor si uno intenta que así sea…); que no todo es blanco o negro y que todo, absolutamente todo, tiene una importancia relativa: la que nosotros le demos.

Me siento culpable por no haberme dado cuenta a tiempo de que lo importante no es que alguien se acuerde o se olvide del día de tu cumpleaños, lo importante es que esas personas estén a tu lado y que lo sigan estando; por quejarme al tener que esperar una hora en la cola de Urgencias, si cuando lo importante es que me dijesen que el dolor que sentía venía provocado por una neuralgia y no por la muela del juicio como yo pensaba; por levantarme con dolor cuando, en realidad, la culpa la tengo yo por no poner el despertador antes y tomarme la medicación que me han recetado a la hora que la tengo que tomar, y un largo etc. más.

En definitiva, me siento culpable por quejarme por lo que me pasa en lugar de reflexionar y pensar que es una tontería, que hay mil cosas peores, más graves y que dolerán mucho más.

Y es precisamente ese sentimiento de culpabilidad el que me hace volver a quejarme una vez más, pero esta vez de lo que realmente es injusto. Cumplir veintiséis años; que sólo dos de tus seres queridos se olviden de tu cumpleaños; tener una simple neuralgia; que las condiciones que te ofrece el banco no sean las que tú querrías o que, por ejemplo, se te caiga un libro enorme sobre un pie llevando sandalias, no son injusticias. Son cosas que pasan (y que si pasan es porque seguimos vivos), sin más…

Lo realmente injusto es que tú tengas que estar ingresado en el hospital y que, como mínimo, vayas a pasarte ahí los próximos quince días. Injusto es que en tu diagnóstico aparezca la palabra tumor. Injusto es que, a tus dos años y medio, el cáncer haya decidido convertirse en tu compañero de juegos. Y sé que “injusticia” es una palabra muy difícil de pronunciar para ti, pero “quimioterapia” todavía lo es más para todos nosotros.

¿Pero sabes una cosa? De la misma manera que los mayores nos quejamos por todo y somos egoístas, aunque luego tengamos eso que llaman “sentimiento de culpabilidad”, también somos cobardes. A mí hoy se me caen las lágrimas pensando en que palabras como tumor, cáncer y quimioterapia tengan que ver contigo. Y se me caen precisamente por eso: porque soy muy cobarde. Pero… del mismo modo en que tú eres capaz de tirarte de cabeza por el tobogán sin que te de miedo, aunque yo tenga pánico, también sé que vas a poder con esto, porque tú eres muy valiente.

13 comentarios:

Corina dijo...

Muy bonito, María. Ese tú, esa persona estará encantada de leerte y coger fuerzas para ir adelante.
Yo he tenido un caso en mi familia, pero ella se ha recuperado, a pesar de quedar sin un pecho y con el útero vacío, que ya es tela ...
Por cierto, feliz cumple atrasado.
Hija, eso hay que publicarlo antes para que todos te deseemos que lo pases bien en ese día.
Por si no lo sabes, soy Sob, que he vuelto.
Besos

carlos dijo...

No te sientas culpable por ser humana María.Animo!!!
Todos tenemos ese momento en que parece lo más importante y luego llega el lado cruel de la vida que lo deja en nada.
La humanidad,gran parte de ella como tal sí que es culpable de dedicar medios y fondos a tonterías y halla casi que mendigar para avanzar en la lucha contra estos males.
Saldrá adelante ya verás. Claro que sí va a poder!!!
Un abrazo muy fuerte y todo el ánimo!!!

silvia dijo...

Felicidades atrasadas, felicidades por ese texto que has escrito y ánimo.

Birdelo dijo...

Hola amiga, muy interesante tu blog, lo voy a conocer un poco más...

También puedes agregar mi blog!!!.-

Jara dijo...

Está claro que yo soy una de esas primeras quejicas de la vida, yo lo sé, mis conocidos lo saben y yo lo asumo y lo reconozco, pero también es verdad que tienen que pasar cosas como estas para darte cuenta de como es tu vida y cómo podría ser..



en fin niña azul, espero que todo vaya bien! y mucho ánimo a esa personilla!!


pd: siempre me voy de aqui cantando alguna canción ;)

p2: pedorra que yo estoy más cerk de la treintena que tú.

pd3: de mi tb se olvidaron, y aqui me tienes :).




Muak

Aïcha dijo...

Nos quejamos por vicio normalmente y eso nos hace que cuando nos viene algo de lo que realmente es injusto no tengamos mucho animo de seguir. Pero los cielos azules siempre nos harán sonreir.
Un beso guapa, felicidades y animo

Sara dijo...

Te voy a contar mi cumpleaños que te vas a reir ;)

Estaba en Budapest con mi novio,era el último día de vacaciones, y nos pasó lo siguiente...

Primero nos pusieron una multa totalmente injusta y desproporcionada porque decían (creo, que con su inglés tampoco es que me enterara mucho) q nos habíamos colado en el metro cosa que yo a día de hoy todavía no me explico...

Cuando pagamos la multa descubrimos que nos habían colado billetes falsos, aquí lo único q sabían decirnos era ¡old, old!

Después decidimos relajarnos y irnos a unos bañós termales. Q asco q me dio, eso no eran unos baños era un agua verde medicinal asquerosa, todo super sucio y raro muy raro, sobretodo raro. También puede ser que aquí influya el hecho de que en Suiza hay unos baños termales que te mueres, preciosos, limpisimos, nuevos, en medio de la montaña y baratisimos, unos 12€ tres horas...

El caso es que me tuve que ir de esos baños porque podrán ser los más antiguos de europa y todo lo que tu quieras, pero bajo ningún concepto me metía yo en ese agua, ni en esa piscina llena de moho por las paredes y el suelo...

Todo esto por supuesto me hizo acordarme de mis cumpleaños multitudinarios con toda mi familia y mis amigos, mi movil español se jodio y yo dejé de recibir llamadas y mensajes, sólo me llamaron las cuatro personas q no eran unas ratas y quisieron gastarse un poco más llamando al movil suizo, de los demás recibí muchos e-mails...

Después me metí 13horas en un tren nocturno rumbo a Suiza, en un vagón de 2x2 con camas raquiticas y cinco personas más, entre ellas una pareja (que yo sigo sin explicarme como entraron en una sola cama) haciendo ruidos bastante sospechosos

Me enfadé un montón como bien te podrás imaginar y mi pobre novio tuvo que sufrir todas las consecuencias, menos mal que tiene más paciencia que yo :D

Ahora nos reimos, él me dice que no me lo va a perdonar nunca y que le debo ocho regalos, una fiesta sorpresa, una tarta de cumpleaños y todo lo que tuvo que hacer después durante una semana (que yo decidí que seguía siendo mi cumpleaños) para que a mi se me pasara el cabreo.

Yo estaba segura, segurísima de que no podía haber en el mundo un día de cumpleaños peor que el que tuve yo...pero el día de su cumpleaños yo no pude darle ni un beso porque yo estoy en España y el está en Suiza y te aseguro que eso fue muchísimo peor que aquel día.

Debe ser que nos parecemos más de lo que creemos, que las dos necesitamos que a la gente que queremos les pasen cosas peores para darnos cuenta de la suerte que tenemos, pero bueno, por lo menos nos damos cuenta y sabemos ponerle remedio no? ;)

Pues eso, que no hace falta que te diga nada (q ya te he dejado un comentario suficientemente largo :D) que las injusticias existen (y yo desgraciadamente tb lo sé) pero para eso estamos los que no las sufrimos, para hacérselas más llevaderas a las que ya las tienen

Un beso muy muy grande, si me necesitas ya sabes donde estoy ;)

Alma azul dijo...

No hay que sentirse mal por todo éso. Todos somos humanos y como humanos tenemos nuestros errores. Nada es perfecto, nadie es perfecto.

Yo creo que estar al lado de tu familia y de los que te quieren es una de las mejores y más valiosas cosas de esta vida. Eso es lo mejor, lo mejor de todo.

Un besazo.

Sara dijo...

Todos somos un poco egoístas a veces. Verás, las cosas más importantes no suelen ser las que más ruido hacen hasta que, un día, se caen al suelo y provocan un gran estruendo. Entonces las vemos. Entonces las apreciamos.
Muchos ánimos para esa persona que tanto los necesita. Se puede ganar la partida.


Pd. ¿Tu estás bien?

Oski dijo...

Como bien ha dicho Carlos antes que yo, no debes sentirte culpable por ser humana.

A veces la vida pone pruebas y trabas a quien menos se lo merece y nadie encuentra una explicación lógica.

Pero saldrá adelante, porque es fuerte y valiente como bien dices y porque todos estareis a su lado apoyándole. Tendrá dos años, pero puede sentir vuestro calor.

Un abrazo enorme niña, te dejo mi deseo para que todo salga bien, si me necesitas ya sabes donde localizarme.

BEA dijo...

Tienes razón en todo lo que has dicho. A mí me da la sensación de que siento que he perdido el tiempo en ciertas cosas y que muchas veces no siempre es lo que yo quiero y me quejo por cosas que en realidad no son muy importantes, porque sabes que hay gente que está peor que tú, pero es lo que tú dices: somos egoístas y pensamos en que nosotros somos los que estamos mal... pues, en ese momento sólo nos importa lo nuestro, aunque luego reflexionamos y nos damos cuenta de que lo nuestro es una tontería.
Pienso que nos pasa eso y que nos pasará quizá bastantes veces más y evitarlo es bastante difícil por no decir imposible.
Un besazo enorme guapa!

PD: A mí también me ha pasado lo del cumpleaños, lo único que ahora me limito a hacer y dejar hacer lo que yo y la gente quiera. Me tomo las cosas menos a pecho. Así sufro menos.

Guapaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

JCldanse dijo...

Te leí porque decidí el mismo título que has elegido para tu blog,. aunque al final lo cambié pero es una frase que suelo tener muy presente...
éste post me ha gustado muchísimo,.. ¿culpable? no te sientas en absoluto,. verás que todo irá bien,.. seguro..

te mando un abrazo muy grande y mucho ánimo,..

pd: Felicidades muy retrasadas..

MARIO ALONSO dijo...

María... me has puesto la piel de gallina. No sé si es un post real o es una ficción. Si es real, voto porque esa personita sea capaz de superar semejante adversidad...

Y, como ya alguien te ha dicho, no te sientas culpable por ser humana.

Un beso.